En cuanto al análisis de la película alemana La Ola, hay una gran cantidad de recursos del autoritarismo y totalitarismo que pueden reconocerse. La película comienza cuando al profesor Rainer Wenger le es asignado el tema de la autocracia para un proyecto que debía desarrollarse en el transcurso de una semana. Lo realmente interesante de este film es ver cómo en cinco días un individuo, que se torna en una figura superior al resto, cambia el pensamiento y la manera de actuar, no de una sola persona, sino de todo en grupo; también cómo los alumnos pierden su identidad, cambiando su vida por una ideología. El día lunes, el profesor decide abarcar el tema con un experimento que constaría en llevar a la praxis la teoría del gobierno totalitario, como para mantener al alumnado interesado con el proyecto en cuestión. Desde un principio se hace respetar, haciéndose llamar Mr. Wenger y siendo él quien decide cuándo alguien puede hablar, teniendo que pararse de pie para hacerlo. Inculca en los adolescentes disciplina, un sistema rígido y autocrático, con sus propias reglas, por supuesto. Y de esto se trata la base de la dictadura: ideología, control y monitoreo. Los aspectos que nos interesan del día martes, son: la elección de una vestimenta en común (que elimina la individualidad y las diferencias existentes entre los alumnos), la marcha que se hace adentro del aula (para molestar a la clase de anarquía que se ubicaba justo debajo de ellos) y la idea de compañerismo que impone Rainer (donde les deja en claro que unidos son más fuertes). Los anarquistas pasan a ser ese enemigo único que toda agrupación autoritaria tiene. El día miércoles es cuando más se destaca la idea de contagio y de querer mostrarse y ser reconocidos como una unidad significativa. El juego que Wenger había propuesto para enseñar un tema escolar se había convertido en una verdadera pasión para los alumnos. Estos últimos se dejaron llevar por todo lo que se les fue mostrando y luego comenzaron a realizar actividades por su propia cuenta para potenciar la fuerza y el poder del movimiento, tales como: elegir un nombre y un logo que los identifique, y salir a la calle a pintar grafitis y a pegar calcomanías del mismo. También son importantes para tener en cuenta dos acontecimientos en donde se muestra la unificación que hay entre quienes conforman La Ola y la voluntad de querer conquistar más seguidores y generar una comunidad cada vez más masiva y abarcativa, mostrando que quien no se une está solo. La primera es cuando dos integrantes de La Ola defienden a Tim ante los anarquistas, y la segunda cuando esas dos mismas personas intentan convencer a Kevin (el primer y hasta entonces único individuo que se retobó ante el experimento de Wenger) de que se una al movimiento, y de hecho lo consiguen. Karo, la novia de Marco, fue la única que no se puso camisa blanca (prenda elegida como uniforme) y al día siguiente, jueves, habla con Wenger y Marco (con cada uno de ellos por separado) para advertirles de lo peligroso que se había tornado el movimiento, que se les estaba yendo de las manos, a lo Wenger hizo oídos sordos y Marco contestó que ya estaba demasiado involucrado como para retirarse y reiterando la idea de que “si no te unís, estás solo”. Mientras tanto, el resto del alumnado seguía vinculándose cada vez más con esa pasión interna tan grande que tenían hacia La Ola: inventaron un saludo y Tim, el más afectado sentimentalmente por el movimiento, saca un arma en una pelea para defender y exigir el respeto de su grupo. El viernes, Tim, que tenía un fanatismo y una admiración increíble hacia Wenger, le dice a éste último que quiere ser su guardaespaldas. Y esta acción puede leerse como un acto que tiene como fin estar cada vez más cerca de ese personaje tan superior, y una visión del líder como un Dios Creador, esa figura principal del totalitarismo, que está por encima de cualquier ser y quién ejerce todo el poder, el cual es ilimitado, y puede cambiar las reglas cuando y como lo desee. Mientras Wenger tomó el rol de líder y Tim el de defensor de los principios del movimiento, siempre fiel al mismo y orgulloso de pertenecer a él, el alumno más robusto de la clase tomó el rol de seguridad, y fue él quien se paró en la entrada del partido de Water Polo y dejaba entrar sólo a los que aceptaran ponerse la camisa blanca que él les ofrecía (otro signo de la búsqueda de masividad y contagio, intentando arrastrar cada vez más gente hacia una misma orientación y con una meta que los una). Este es el día en que los personajes responden con violencia ante el enemigo (cuando el turco golpea a un anarquista en el partido) o ante alguien que quiere detenerlos (cuando Marco golpea a Karo, que insiste en querer abrirle los ojos a su novio); en ambas circunstancias se resalta la idea de que a ninguno de ellos les importa que tan lejos puedan llegar, siempre y cuando sean pasionales y fieles a sus ideales, al igual que Rainer, que logró que su novia lo dejara ignorando sus consejos y haciéndola sentir un fracaso, finalmente. La siguiente mañana Wenger citó a todos los integrantes y seguidores de La Ola (que por cierto, se habían triplicado) para comunicarles el término del movimiento y dejándoles en claro, ya que ellos lo habían negado cuando él se los había cuestionado el lunes, que la dictadura del Tercer Reich pudo volver a repetirse en la Alemania actual, aunque fue demasiado tarde para evitar un tétrico final.
Bárbara Sacchi